ETA ha enviado últimamente cartas a alrededor de cuarenta empresarios aragoneses en las que se conmina a pagar el impuesto revolucionario, según ha tenido acceso este medio de fuentes empresariales. Es la confirmación de la intensa actividad de la banda, cada vez más crecida desde que llegó al poder Rodríguez Zapatero de resultas del atentado del 11-M. El vínculo entre ETA y el gobierno, los acuerdos o lo que sea que nos ocultan a los españoles, permitirá a los proetarras presentarse a las elecciones municipales. Los ciudadanos estamos desprotegidos, y los empresarios lo sufren más que nadie, ante la fortaleza de ETA y la actitud del gobierno, cuyo fiscal general ha hecho, de facto, recientemente de abogado defensor de Otegui. En Aragón, el terrorismo etarra ha golpeado con dureza en diversas ocasiones, y los empresarios aragoneses han recibido cartas también del Grapo en diferentes momentos.