Todo el mundo habla ahora de la crisis económica sin temor a que le llamen antipatriota. Haberlo hecho hace unas pocas semanas hubiera sido ser tachado de derecha extrema. Los acomplejados ya pueden hacerlo libremente, una vez que ZP y su entorno han abierto la veda y ya se puede hablar de crisis, una vez que El Pais, Público, Z, y todas las televisiones nacionales hablan de ella abiertamente. La realidad es que estamos viviendo algo más que una crisis económica cíclica. Eso es lo que está pasando en Estados Unidos, dondel el sistema no atenta contra las reglas básicas de su propia supervivencia como en España. En nuestro Estado, nación antes de la llegada de ZP de la mano del11M, la crisis es de sistema, de modelo social. Han sido tantos años de socialismo, de potenciación desmedida del Estado, del entramado burocrático administrativo, de creación de nuevas y reforzadas estructuras administrativas burocráticas en parcelas cada vez más amplias, que hemos terminado por reducir al mínimo a la sociedad civil, al ámbito de lo privado, esencia básica de la supervivencia del sistema, en el modelo de sociedad de libre mercado en el que vivimos.España roza ya los tres millones de funcionarios... Y creciendo. A ello hay que añadir los cargos políticos de confianza, multiplicados en las administraciones socialistas.
Esto nos ha metido en una dinámica perniciosa de gasto público cada vez más elevado. Así, sólo para mantener la estructura burocrática de España y sus autonomías se requiere un nivel de ingresos sencillamente fabuloso. En épocas de bonanza, el crecimiento económico, permite mantener el tinglado sin acosar en demasía al ciudadano.Pero, en épocas de crisis, y no digamos en la presente, hay que mantener el descomunal nivel de gasto administrativo exactamente igual. Para ello, se requiere, entonces, esquilmar al ciudadanos hasta los límites que hagan falta con objeto de suplir el descenso de recaudación. Recientemente, veíamos como Aragón perdido el 56% de recaudación en el impuesto de transmisisones patrimoniales. Este dato encadena muchos otros indicadores en el mismo sentido. Esto no impide que el sistema, ya pervertido, prosiga implacable su ansía devoradora. Es decir, el ministro Bermejo se gastaría 300.000 euros de todos los ciudadanos en arreglar las bajantes del pisito que no se sabe -o sí- con que fin se está arreglando, con crisis o sin crisis. A vivir, que son dos días y al pintoresco ministro le gustan de colores.
La Administración tiene a su favor todos los resortes creados por ella misma para cercenar la libertad y defensa de los ciudadanos. Embargos sin proceso judicial previo, subidas arbitrarias de impuestos de toda naturaleza... Y un largo etcétera. La Administración puede no pagar las ayudas a la dependencia, pero le embargará inmediatamente la cuenta al ciudadano al que debe pagarle dichas ayudas si no abona inmediatamente una multa aunque sea injusta. La Administración puede gastarse millones de euros de todos los ciudadanos en hacer una rotonda y otros tantos millones en deshacerla al día siguiente de inaugurarla. Todo ello sin que nadie asuma responsabilidad alguna... Y, lo que es peor, sin que los ciudadanos protesten siquiera porque estamos llegando a la situación ideal que desean todos los tiranuelos: el adormecimiento absoluto del tejido social, de la sociedad civil. Pasa en Venezuela y, en España lleva camino aunque tiene un referente que le abre paso en el modelo andaluz: Seguir siendo los más pobres con aparente satisfacción bobalicona de los ciudadanos.
En la actualidad, España es incapaz de contener su elevado nivel de endeudamiento y las perspectivas son sombrías porque los que nos mandan no piensan, ni por un momento, variar un ápice el modelo, al contrario. Así, mientras España se muere de sed, en lugar de hacer los pantanos necesarios, se crearán más funcionarios, un cuerpo nuevo de funcionarios dedicado a vigilar, perseguir y sancionar a los ciudadanos que gasten mas agua de la permitida. Incapaz de resolver los problemas, la Administración echa todo a las espaldas de los ciudadanos/subditos/esclavos. Si no hay agua, no useis, si hay accidentes, en lugar de arreglar las infames carreteras se sancionará a los que vayan algo más rápido que una bicicleta. Terminaremos por ver como el que se ducha a diario es un irresponsable antisocial en esta España degenerada por el estatalismo más voraz. El agua es un ejemplo de actualidad, pero lo mismo puede decirse de la energia. Fun un gobierno socialista, como no, quien renunció a la energía nuclear, haciendo de España un país extraordinariamente vulnerable en su dependencia del exterior y hoy somos el país con mayor endeudamiento externo de nuestro entorno.Las debilidades estructurales de España son tan grandes que sólo un cambio en los conceptos, un renovado protagonismo de la sociedad civil frente al Estado, una apuesta decidida por la iniciativa privada frente a la máquina anquilosada de una burocracia trasnochada e hiperdesarrollada podría salvarnos del rumbo que llevamos: La quiebra del sistema. Pero hoy en día, sólo Esperanza Aguirre, entre los destacados dirigentes políticos actuales tiene ese concepto que, por otra parte, entronca con otros grandes líderes del mundo occidental. La cuestión no es saber si esta política que el actual gobierno lleva adelante como un catecismo socialista nos llevará a la quiebra del sistema, que lo hará.La única cuestión es saber cuando se producirá el crack.