EN estos días, las voces de los de siempre y sus medios subsidiados están empeñadas en justificar las subidas de impuestos, los nuevos hachazos al bolsillo de los ciudadanos, con el argumento genérico de la necesidad de mantener el llamado Estado del Bienestar. O sea, que consideran imprescindible para ese supuesto objetivo que el ciudadano de a pie haga un esfuerzo más... Y la rueda no para. Confunden impuestos con recaudación, a pesar de que, una y otra vez, la historia ha demostrado como se puede recaudar más bajando impuestos y viceversa. Esto lo saben muy bien las víctimas de las políticas socialistas, siempre prometiendo, siempre incumpliendo, siempre arruinando. En la España moderna, las pensiones han peligrado en dos ocasiones, con Felipe González y con Rodríguez Zapatero.
Por Fernando Sancho Buenos días, soy Zapatero el rojo, y vengo a defender las bondades de la intervención del Estado para que tomeis nota. El mejor ejemplo es mi país, España, o mejor, la Confederación de sentimientos nacionales unidos por el odio antiespañol a su bandera, himno, idioma, etc... En mi país, hemos puesto las medidas para que la crisis no se note. Así creamos miles de sociedades públicas para que intervengan en casi todos los sectores de la economía española, desde el audiovisual hasta el turístico, pasando por la industria diversa. Todas ellas funcionan a las mil maravillas y tienen un denominador común: Pérdidas multimillonarias y sueldos multimillonarios de los hombres de confianza, en gran medida de la propia familia -en quién vas a confiar más-, primos, cuñados, esposas... Estas empresas, además, hacen la competencia desleal en todos los sectores en los que inciden, lo que nos hace divertirnos muchos a los honestos miembros de este gobierno. Conmigo al frente, España ha multiplicado el gasto en asesores de toda naturaleza.¡Así no podemos fallar! Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, estamos consiguiendo llegar a la cifra de cuatro millones de funcionarios.
La acusación a María San Gil de no ser una persona equilibrada por parte del entorno del actual presidente del PP recuerda al habitual recurso de las purgas de Stalin con sus enemigos políticos. No los envíaba a la cárcel, sino a "psiquiátricos" de los que nunca saldrían para certificar públicamente que quien se opone al régimen ha de estar forzosamente loco. Estábamos acostumbrados a que la izquierda utilizara esta descalificación (vease el PSOE con Gotzone Mora), pero nos llega al alma que ese sector del PP ultraminoritario, como se comprobaría rápidamente en cuanto surgiera cualquier otra alternativa, utilice las mismas "armas" que los intolerantes herederos de Stalin.
El consejero Velasco ha favorecido a los grandes grupos nacionales, que ya poseían numerosas frecuencias en Aragón, en un concurso que tenía como finalidad la contraria, es decir potenciar las radios locales y la pluralidad. Se ha lucido el consejero de Presidencia, al que parece acompañar siempre la polémica. Ahora le van a llover los recursos en los tribunales. Que menos. Menudo papeleta la del consejero del gobierno que ostenta el dudoso honor de ser el que ha tolerado el trasvase. Indignación entre grupos de comunicación locales ante el nuevo salto a la legalidad que se ha perpetrado de manos del polémico consejero Javier Velasco, el de las esquinas del psiquiátrico, en el proceso de concesión de radios locales. Una vez más, los grupos de comunicación nacional han sido los grandes beneficiarios en detrimento de operadores locales que llevan años demostrando su capacidad para conectar con el público con programación netamente local, espíritu de los concursos abiertos.
Todos sabemos cómo defenderá Iglesias los intereses de Aragón ante el trasvase del Ebro: De la misma forma, con el mismo ímpetú, con la misma energía que ha defendido la devolución de los bienes de la franja. Iglesias, y también el alcalde Belloch, deberían informar sobre lo que saben bien: que el agua de Zaragoza no es potable y que los zaragozanos bebemos veneno del grifo de nuestras casas (ver informe de la revista INTERVIU). A pesar de ello, se callan. Ustedes mismos.